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 Quito, 04 de mayo de 2010.- Cada año dos millones de niñas, niños y adolescentes, en el mundo son víctimas de la explotación sexual comercial, de acuerdo con las estadísticas de UNICEF.
Sandy Morales, asesora especialista del Ministerio de Turismo, reveló dichas cifras en el marco del XXXVII Congreso de SKAL Internacional que se realiza en Quito.
Bajo el lema: “protección de la niñez y adolescencia en turismo”, ejecutivos y profesionales de turismo de latinoamérica están reunidos en esta capital desde el lunes 3 y su clausura será el jueves 6 de mayo, en Guayaquil.
En este encuentro Sandy Morales, en representación de Ecuador -que lidera la coordinación del Grupo de Acción Regional para las Américas-, presentó cifras y datos de esta problemática que afecta al mundo, y convocó a todos los actores del turismo a unirse, para proteger a este importante segmento de la población.
La funcionaria aseveró que la ECPAT Internacional, una red de organizaciones y de personas individuales que trabajan conjuntamente para la eliminación de la prostitución y de la pornografía infantil, y el tráfico de niños y niñas con fines sexuales, señala que en el mundo la explotación sexual-comercial en niñas, niños y adolescentes “ocupa, por ganancias, el segundo lugar de los negocios ilícitos, tras el tráfico de drogas, superando al de armas”.
Cada año esta actividad ilícita genera 8.000 millones de dólares en utilidades, una cifra parecida a las ganancias que deja el narcotráfico, manifrestó Sandy Morales, sustentada en datos de la United Nations Office on Drugs and Crime (UNODC), por sus siglas en inglés.
Habló, también, de las diferentes estructuras, de las formas y de los mitos y verdades sobre la explotación sexual-comercial en niñas, niños y adolescentes, al tiempo que citó los esfuerzos de países que como: Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Perú, Paraguay, Ecuador, Uruguay y Venezuela, sancionan penalmente la explotación sexual.
Sandy Morales recordó, además, que el Código Ético Mundial para el Turismo se fundamenta en principios de derechos humanos, interdependientes en su interpretación y en su aplicación, coherentes con el valor de la dignidad de la persona; reconoce condiciones para el ejercicio de sus derechos y la protección en situaciones de riesgo o violación.
Finalmente, citó un segmento del principio 6 de la Declaración del Grupo de Río 2001, Desarrollo Sostenible del Turismo en el Siglo XXI, que señala que, “sólo si el sector turístico participa activamente en la lucha contra la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes, se llegará a garantizar, de forma completa y eficaz, la protección de los afectados”.
MYV
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